Cada 1 de noviembre, en Sumpango y en Santiago Sacatepéquez, Guatemala llena el cielo de papel de china para hablar con los que ya se fueron. Esta es la historia de los barriletes gigantes, y de por qué siguen volando también en la memoria de quienes viven lejos.

Hay recuerdos que no caben en una maleta. El olor del fiambre que la abuela empezaba a preparar días antes, con sus carnes frías, sus encurtidos y la remolacha tiñéndolo todo de rojo. El ayote en dulce enfriándose en la cocina. Las flores amarillas camino del cementerio. Y el viento de noviembre, ese que en Sacatepéquez baja fresco de los volcanes y hace zumbar el papel de los barriletes como si alguien hablara desde arriba.
Para muchos guatemaltecos que hoy viven en Los Ángeles, Houston, Nueva York o Chicago, noviembre sigue oliendo a eso. Y hay una tradición que lo reúne todo: los barriletes gigantes de Sumpango.
¿Qué es un barrilete?
En Guatemala, barrilete es lo que en México llaman papalote y en España, cometa: un armazón de varas cubierto de papel que se eleva con el viento, sujeto a un hilo. Los patojos los hacen en casa con caña, papel de china, engrudo y una cola larga de trapo, y en octubre y noviembre el cielo de muchos pueblos se llena de ellos. Pero en Sumpango y en Santiago Sacatepéquez, a menos de una hora de la capital, el barrilete se convierte en otra cosa.
¿Qué son los barriletes gigantes de Sumpango?
Los barriletes gigantes son mosaicos enormes de papel de china de colores, pegado pieza a pieza sobre una estructura de bambú o caña. Algunos miden varios metros de diámetro, y los mayores son más altos que muchas casas del pueblo. Sus diseños cuentan algo: figuras mayas, animales, escenas de la vida del campo, mensajes sobre la paz, la naturaleza, la identidad o los problemas que le duelen al país.
Detrás de cada uno hay meses de trabajo. Familias, grupos de jóvenes y cuadrillas de amigos se reúnen mucho antes de noviembre para diseñar, recortar y pegar miles de pedazos de papel. Los más grandes no vuelan: se levantan en vertical, sostenidos con cuerdas y varas, para que se vean como vitrales contra el cielo. Los más pequeños, en cambio, sí se lanzan al viento. Cada barrilete es obra de muchas manos, y casi siempre de varias generaciones.
¿Por qué vuelan el Día de Todos los Santos?
Porque en Guatemala el 1 de noviembre es día de ir al cementerio. Las familias limpian y pintan las tumbas, las adornan con flores y coronas, y se quedan a comer junto a sus muertos. En Sumpango, el barrilete es el puente. Cuentan los mayores que el viento, al chocar contra el papel de china, hace un zumbido, y que ese zumbido ahuyentaba a las malas ánimas que rondaban el camposanto. Hoy muchos lo explican de otra manera: el barrilete sube con un mensaje para los seres queridos que ya no están, y el hilo que lo sujeta une el mundo de los vivos con el de los difuntos.
Una conversación como esta, recreada aquí, se repite en muchas casas guatemaltecas, también lejos de Guatemala:
—Abuela, ¿y por qué los barriletes van al cementerio?
—Para que los muertos sepan que no los olvidamos, mijo. El viento les lleva el recado.
—¿Y si no hay viento?
—Entonces se lo cuenta uno mismo, bajito. Ellos igual escuchan.
Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad
La costumbre es antigua, pero el festival tal como hoy se conoce nació en 1978, cuando un grupo de vecinos de Sumpango organizó un primer concurso en la cancha de fútbol junto al cementerio. Desde entonces no ha dejado de crecer, y cada año recibe a miles de visitantes de toda Guatemala y del extranjero.
El 4 de diciembre de 2024, la UNESCO inscribió la técnica de elaboración de los barriletes gigantes de Santiago Sacatepéquez y Sumpango en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Lo que se reconoció no fue solo su belleza, sino el saber que pasa de abuelos a nietos: cómo se arma la estructura, cómo se corta y se pega el papel, cómo se trabaja en grupo para levantar algo que nadie podría levantar solo.
Cómo se vive el festival
Desde temprano, los grupos preparan sus estructuras mientras llegan las familias, los vecinos y los curiosos. Los barriletes se levantan despacio, con cuerdas y gritos de ánimo, hasta quedar de pie en toda su altura. Alrededor hay patojos que los ven por primera vez con la boca abierta, abuelos que llevan toda la vida viniendo, puestos de comida, artesanías y el olor del fiambre que cada casa prepara a su manera. En Santiago Sacatepéquez, además, los barriletes vuelan en el propio cementerio, entre las tumbas recién pintadas.
Quien tenga la suerte de ir debe llegar temprano, porque los accesos se llenan, y recordar que es una fiesta nacida del recuerdo de los difuntos: al pasar por el cementerio, se camina con respeto hacia las familias que están con sus muertos. Antes de viajar conviene consultar el programa de ese año, porque los horarios cambian.
Para quienes celebran noviembre lejos de Guatemala
Quizá sus hijos nunca hayan visto un barrilete gigante. Quizá conozcan el Día de Todos los Santos solo por las fotos del celular de sus papás o por lo que cuentan los abuelos en las videollamadas. Pero las tradiciones también viajan. Viajan cuando alguien prepara el fiambre en un apartamento de Houston, cuando enseña una foto vieja, cuando explica por qué aquellos barriletes enormes significan tanto.
Este 1 de noviembre se puede hacer algo muy sencillo: un barrilete pequeño en casa, con papel de china de la tienda latina, dos varitas y una cola de trapo. Y antes de que suba, escribir en él el nombre de alguien que ya no está. Porque un país no vive solo en sus calles y en sus volcanes. Vive en las historias que sus familias siguen contando.
For teachers
Bring Sumpango into your Spanish class. The Giant Kites of Sumpango is a free cultural reading lesson for Spanish 3–4, AP Spanish and heritage speakers, ready to use on November 1.
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Voces de Guatemala
En Voces de Centroamérica recogemos las leyendas que se contaban a la luz de la vela, en noches como estas. Voces de Guatemala prepara su nueva edición: si quieres enterarte el día que salga, déjanos tu correo.
Fuentes: UNESCO, ficha de la inscripción en la Lista Representativa · La Hora, «La leyenda de los Barriletes Gigantes y el Día de Muertos en Guatemala» · Emisoras Unidas, «Técnica de barriletes gigantes es Patrimonio Inmaterial de Unesco» · La Hora, el festival de 2025 en imágenes. Ilustración: Voces de Centroamérica. El diálogo de este artículo es recreado.